¿Y yo qué?

 Hoy he comprobado que unas simples palabras duelen más que cualquier golpe. Aveces estamos (me incluyo) tan llenos de nosotros mismos que no nos damos cuenta, ni mucho menos miramos el daño que ocasionamos a otras personas. ¿Es tan difícil escuchar lo que otros te tienen que decir aunque a ti no te interese? ¿Acaso está mal que no tengamos los mismos gustos? ¿Y que me dejan a mí entonces? Yo que aunque no me gusta nada de lo que ustedes dicen y escuchan, los escucho sin decir ni media palabra.

Comentarios

Entradas populares